Es una artista boliviana, cuyas pinturas se enfocan en la niñez y la infancia, pero no llevan marcas latinoamericanas, de un lugar específico y tampoco de un cierto momento histórico. Es una niñez en su representación nostálgica. Esta, por ejemplo, es una pintura de tres niñas en sus monociclos – una imagen que podría haber salido de una foto de archivo de cualquiera de los últimos cien años. Quizás esto se debe a las raíces europeos de su familia – y, de ahí, de sus memorias familiares – o al hecho que salió de Bolivia como pianista concertante a la edad de 15 años y ha vivido en Francia desde entonces.
Una característica constante del arte de Rodo Boulanger es la rotundez repetida, algo parecido al estilo de Fernando Botero. Pero esta rotundez es diferente. No da la sensacion de incomodidad ni parece pesada y barroca como la del artista colombiano. Es algo que sugiere formas simples y completas. Es como que para los niños en la imagen no existiera nada más fuera de lo que están haciendo. ¿O tienen otras impresiones de la rotundez de estos cuadros?

Hay otra característica de estas imágenes de la infancia: los niños parecen serios y solitarios. Fíjense en este retrato de una niña sentada con su gato y mirada ausente. Sus lazos se extienden en direcciones opuestas, como que sus pensamientos y sueños van por sus propios caminos libres. Pero ella misma está tranquila, contenida y sin comunicar con el mundo.
Incluso cuando se representa un grupo de niños que están haciendo algo juntos, como por ejemplo jugar a pelota o tocar musica en conjunto, la mirada de cada niño está dirigida en una dirección diferente.

Esta representación de la niñez es cautivadora y atractiva para los niños grandes que son los adultos. A veces nos gusta pensar en los niños como despreocupados, juguetones y activos y nos olvidamos de la posibilidad que se sientan solos en sus pensamientos. Posiblemente esto refleje otro detalle personal de la vida de Graciela Rodo Boulanger. Pero piensen en los momentos solitarios de su propia infancia…
Pero surge la pregunta: ¿es posible que, si es nostálgica, una representacion de la infacia la muestre como un momento de soledad y aislamiento? En otras palabras, ¿podría ser la soledad algo que nos gusta recordar?
Etiquetas: Gabriela Rodo Boulanger
febrero 24, 2010 a las 9:48 pm
Hello,
I am a researcher for McGraw Hill Ryerson looking to contact Ms Rodo about permission to use one of her paintings in a text book for Spanish students in Canada. I would greatly appreciate any contact information you may have.
Thank you,
Alison Lloyd Baker
junio 18, 2010 a las 6:46 pm
Hola ! ya antes habia visto estas pinturas y me agradaron mucho son muy particulares, e imprimí dos para colocarlas en el cuarto de mi hija. Busqué el apellido porque mi mamá tiene un bisabuelo de apellido Boulanger (frances) era de Corcega, de hecho su abuela hablaba francés. Estudié en una escuela de Artes plástica ya hace años y mis dos hijos pintan muy bien.
gracias, saludos
Yldenice de De Barros
junio 18, 2010 a las 6:52 pm
Me gustaría ver otras pinturas de la artista Graciela Rodo., si la mandara a mi correo fuera excelente. gracias
Yldenice desde Caracas Venezuela.
octubre 31, 2010 a las 2:39 am
SALUDOS ME GUSTARIA SABER SI EN PUERTO RICO VENDEN LAS OBRAS PARA VERLAS Y SI TIENEN COPIAS DE LAS MISMAS GRACIAS EXITO